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8.7.05

Entre paréntesis: ("La terminal")

He sobrevivido.
He logrado llegar sin incidencias a Lima(Perú) desde Kaohsiung, en Taiwan.
He completado dos partes de las tres que va a tener mi vuelta al mundo.
Mi maleta no lo ha conseguido (snif!)
Me despedí de ella en el aeropuerto chino con la firme promesa de subir a los mismos aviones, esperar en los mismos aeropuertos y encontrarnos de nuevo en Lima, donde volveríamos a reencontrarnos.
Pero en algún lugar del trayecto se habrá distraído mirando las asas de alguna otra maleta de formas seductoras, o preguntando los precios de algo inútil en alguna "duty-free shop" o dormido en alguna banqueta especialmente diseñada para la incomodidad de los viajeros y no ha logrado llegar a tiempo para ser embarcada en alguno de los vuelos que ha seguido su amo y señor....
EL caso es que no ha llegado conmigo a Lima.
Llegué con lo puesto y poco más. Pero casi treinta horas de uso hacían difícil seguir habitando esa misma ropa y su aspecto (y supongo que aroma) demandaban un urgente cambio de status...
Dentro de la maleta sólo tenía ropa y algunos regalos...Pero la sensación de desamparo que tenía era muy fuerte... Tuve que ir a comprarme rápidamente algunas prendas de vestir para sustituir las usadas y cubrirme de nuevo...
Lo que he aplazado al máximo es volver a comprar una maleta nueva...tengo la impresión de que hacerlo sería engañar a la antigua con otra... y me da mucha pena imaginarla sola, vagando por los kilómetros de cinta transportadora de algún aeropuerto o en algún almacen en espera de que alguien vaya a recogerla.
Uno de los espectáculos más desoladores que se pueden ver en un aeropuerto es el de una maleta que se debe haber caído de uno de los carritos de transporte entre avión y terminal, puesta a un lado de la calle que usan los transportes terrestres del aeropuerto.
Esa maleta no sólo se ha caído de un carrito...también se ha caído del sistema...
El responsable de su transporte probablemente no se ha dado cuenta de su ausencia y es posible que nunca lo haga...su dueño la estará reclamando en el momento en la terminal o la reclamará cuando llegue a su destino y compruebe que su equipaje no ha viajado con él...
La maleta ha perdido su camino y está allí, a un lado de la calle, como un testigo mudo de la agitación a su alrededor y testimoniando su soledad y desamparo como un condenado a la horca colgado a la entrada de un pueblo medieval: para que sirva de ejemplo a las otras maletas de lo que le puede pasar si se les ocurre llevar vida propia y saltan de sus transportes.
Mi maleta tiene un problema adicional: ¿por qué lado del mundo debe volver para encontrar su hogar? Con lo indecisas que suelen ser las maletas, y en ausencia de brazos y moneda que tirar al aire para decidirlo, probablemente espere a que alguien decida por ella y la encare en dirección este u oeste para iniciar su larga marcha a casa.
Lo único que espero es que no se le ocurra ninguna brillante idea como la de autoaplicarse el protocolo tcp-ip, dividirse en paquetes más pequeños y enviarlos, cada uno por su lado, hasta su destino final donde deberían recomponerse de nuevo en forma de maleta completa. Temo que sólo lleguen los calcentines de un pié o que sólo recupere la parte de arriba del pijama...

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